COSAS A TENER EN CUENTA A LA HORA DE HACER ORACIÓN

 

        Antes de comenzar a hacer oración es importante que cuidemos tres cosas que ayudan y son básicas:

 

          - La postura corporal.

          - La relajación.

          - La concentración.

 

A) LA POSTURA CORPORAL.

       Como os podéis imaginar la postura corporal es algo muy importante a la hora de ponernos a orar. Y aunque parez­ca que es algo estúpido, no lo es. También es cierto que cada persona debe ir buscando y hallando cual es la postura que le facilita más ese encuentro con Dios. Y debemos recor­dar que la oración con los gestos es muy importante, por aquello de que una imagen vale más que mil palabras.

       La postura que parece la más acertada, tanto fisio­lógicamente como psicológicamente, es la siguiente:

       - La persona sentada tocando perfectamente con las plantas de los pies en el suelo, formando un ángulo recto con sus piernas.

       - El respaldo de la silla debe ser recto, para que el tronco, la cabeza y el cuello estén en línea recta; nunca rígidos.

       - Las manos, o bien dejadas sobre las piernas, con las palmas hacia arriba, o la mano derecha sosteniendo a la iz­quier­da, tocándose los dedos pulgares, recogidas en el regazo.

       - Los ojos, cerrados o fijos en un punto, a un metro o poco más de distancia.

       De cualquier forma que ores, lo principal es que sea una postura en la que puedas permanecer el tiempo que va a durar la oración, sin tener que cambiar de postura, o cam­biando las menos veces posibles. Recuerda que la postura corporal ha de ayudarte a relajarte, por lo tanto desechamos toda postura que sea tensa.

 

B) LA RELAJACIÓN.

       Es tan fácil y tan complicado como estar esperando con paz interior. En este apartado lo prin­cipal es tener presente a Dios, no es crear a Dios, Dios está siempre presen­te. Es caer en la cuenta de esto.

       Para comenzar debemos ir deshaciendo las contraccio­nes musculares, que son impedimento para ponerse en contacto con Dios. La tensión nerviosa es uno de los principales obstáculos para comenzar la oración.

 

C) LA CONCENTRACIÓN.

       Consistiría en poner en práctica lo anterior, pero centrándome en una de esas sensaciones, o en la respira­ción... El ir realizando esto, provocará que poco a poco te vayas encontrando en disposición de encontrarte con el Señor, y desde ahí nacerá el diálogo.