Ejercicio 2

 

ORAR CON LOS SENTIDOS.

        

 1. Sentir a Dios:

 

Consiste en estar en contacto con las sensaciones de tu cuerpo. Lo importante es irse relajando y sintiendo esas sensaciones. Para ello te has de centrar en esto, y debes dejar por un momento todos los pensamientos que ocupan tu mente. Poco a poco irás produciendo la paz, la serenidad, la tranquilidad y el equilibrio.

 Se trata de sentir esas sensaciones, no de pensar en ellas. Lentamente has de ir pasando de unas sensaciones a otras, pero sin prisa; déjate llevar...

         Reflexiona y cae en la cuenta de que Dios es el creador de esas sensaciones. Siéntete en contacto con Dios a través de esas sensaciones.

 

 2. Respirar a Dios:

 

Desde el silencio exterior e interior, la respiración nos puede ayudar mucho a la hora de relajarnos. Ha de ser una respiración pausada y natural, en ningún momento violenta. Consiste en tomar conciencia del paso del aire a través de tu nariz, por los pulmones...

Se trata de mantener ese ritmo de respiración: Inspiración; expiración. E ir repitiendo alguna frase tipo mantra: "Señor Jesús, ten misericordia de mí"

 

 3. Escuchar a Dios:

 

Consiste en agudizar la facultad de escuchar, dar un nombre a cada sonido, escuchar la gran gama de sonidos que hay a mi alrededor; sabiendo que Dios se está manifestando a través suya, sentirme en comunión con los sonidos.

 

* Este ejercicio  puede servir como técnica de relajación para comenzar cualquier rato de oración. Te aconsejo que lo practiques al principio con cierto rigor para que luego sea algo natural que no necesita seguir unos pasos muy precisos. A veces ayuda fijarnos solo en uno de los tres pasos.