Ejercicio 8

 

 

ORAR ANTE UN ICONO.

                La familiaridad con los iconos nos hace ir penetrando en el misterio del amor de Dios que nos sobrepasa.

         A veces, el orante se ve fijamente mirado por el icono, penetrado interiormente, y elevando sus ojos más allá de esa mirada descubre la mirada de Dios. En el silencio las miradas se cruzan y todo queda transformado, renovado y transfigurado.

         Hay muchas formas de orar ante un icono, a continuación voy a recoger dos:

 

DEJARSE MIRAR POR EL ICONO.

1. Preparación:

Póstrate ante el icono con actitud de adoración. Y toma una postura orante a la vez que cierras los ojos. Relaja tu cuerpo , tus sentimientos y tu mente. Centrate en la respiración.

 

2. Contemplación:

       Abre los ojos y mira al icono que está mirando. Haz por concentrarte en los ojos de la figura y déjate atravesar por esa mirada.

         La mirada del icono te ha de penetrar como cuando la tierra reseca anhela la lluvia y el Señor derrama su bendición empapando todo el campo hasta abrirse la tierra para que el agua entre hasta lo más profundo donde se encuentra la semilla.

         En tu corazón se encuentra la semilla de Dios, deja que esa semilla germine con la mirada penetrante del icono que contiene el rayo de luz del Espíritu Santo. No pongas resistencias a esa mirada, deja que te procure paz y calma.

      

3.Revisamos la oración:

Al final examinamos como me he encontrado en este rato.

 

 

LEGAR AL CORAZÓN DEL ICONO.

1.    Preparación:

Póstrate ante el icono con actitud de adoración. Y toma una postura orante a la vez que cierras los ojos. Relaja tu cuerpo , tus sentimientos y tu mente. Céntrate en la respiración.

 

2. Contemplación:

         Una vez en calma abre los ojos y contempla el icono. Pasea tu mirada de un lugar para otro hasta descubrir cuál es el centro espiritual o el corazón del icono. Mantén tu mirada fija ese centro y permanece en silencio.

       

         El corazón del icono es fuente espiritual, luz irradiante y brisa de Dios… De ahí emanan los sentimientos del Reino de Dios para el que lo contempla.

 

         Ahora con la ayuda de la respiración introduce poco a poco ese centro en tu interior. Trata de seguir el icono en el centro del corazón, sin tensiones, dejándote llevar por la fuerza espiritual.

 

         Es en tu corazón donde se revelan los secretos del Reino. Desde tu corazón envía esa energía espiritual a todo tu ser.

 

         Y envía ese amor al corazón de alguna persona que tiene hambre de ese amor de Dios.

         Permanece en silencio.

 

3. Revisamos la oración:

         Es importante que te des tiempo para examinar: postura, etc…