DIOSES Y HOMBRES

    El día 14 de enero se estrenó en España la película "Hombres y dioses" del director Xavier Beavois, premiada en el último festival de Cannes. La aceptación de la película se ha comprobado en el amplio índice de audiencia en Francia y en otros países donde ya ha llegado. Como hay información en la red accesible a quienes estén interesados, no me detengo más en datos sobre la película.

    Lo que sí quiero es ahondar en la historia que trata porque siempre es mejor conocer primero lo real antes de pasar a lo virtual: la pequeña comunidad de monjes contemplativos (cistercienses) del monasterio de Tibhirine (Argelia) sufrió, como tantos otros religiosos, periodistas, extranjeros y buenas gentes del pueblo argelino, la violencia que reinó a principio de los años noventa en aquel país. Siete monjes de esta comunidad fueron asesinados en mayo de 1996.

    Gracias al testimonio escrito que dejaron podemos conocer lo que fue su vida y el camino que recorrieron en sus tres últimos años. Optaron por permanecer en Argelia, al lado de sus vecinos musulmanes, aún sabiendo el peligro que representaba para sus vidas. No fue fácil, pero sí coherente con su vocación monástica en tierras del Islam; no fue una heroicidad, pues no querían ser héroes ni mártires, tampoco dioses (no creo que les hubiera gustado esa palabra del título de la película).

    Sabían que su opción no era entendida, pero, en su camino de discernimiento ante Dios, revalidaron cada día su permanencia en Tibhirine compartiendo su vida monástica con el pueblo en el que estaban insertados, que conocían y amaban. Fueron testigos vivos del amor de Dios hacia el ser humano, más allá de culturas, razas, religiones, vocaciones, etc. Por que "... cuando un A-Dios se vislumbra..." (como dice Christian de Chergé- prior de la comunidad de Tibhirine- en su testimonio escrito más de un año antes de su muerte y que es realmente el testamento espiritual de aquella comunidad) las fronteras se diluyen.